Antes de empezar a hidratar las semillas de chía con agua, canela y cúrcuma (aproximadamente 150 cc), tiene que quedar no muy “sopa”, sino como una gelatina.
Por otro lado tostar frutos secos en una placa y semillas con escamas de coco en otra, ya que al ser más chicas que los frutos pueden quemarse. Controlar que no se quemen, pero si que estén doradas.
Retirar. Mezclar los frutos con la preparación de chía, agua, canela y cúrcuma. Mover bien con las manos para que se impregnen. Volver al horno hasta que se seque.
Una vez frío mezclar con las semillas y escamas.
Granola lista!!!
La canela hace de endulzante y la cúrcuma le da un toque distinto